«El Gran Maestro Perfumista»

“Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios entre los que se salvan y entre los que se pierden”
(2 Corintios 2:15).
Cristo es «El Gran Maestro Perfumista» , podemos ver que Él toma nuestra fe, nuestras oraciones, nuestro servicio y nuestra consagración, y los presenta delante del Padre como un perfume agradable.
Así como el incienso ascendía en adoración, también nuestras oraciones, ofrecidas en Cristo, suben a la presencia de Dios como un olor grato. Como dice la Escritura: “El humo del incienso, junto con las oraciones de los santos, subió de la mano del ángel a la presencia de Dios” (Apocalipsis 8:4).
Qué privilegio saber que una vida rendida a Cristo no pasa desapercibida ante Dios, sino que es recibida como una fragancia preciosa delante de Su trono.
Que el Señor haga de nuestras vidas un perfume que refleje cada día la belleza y el carácter de Cristo.
EML


