Eclesiastés 11:8-9 Un precioso regalo de Dios

«Suave ciertamente es la luz, y agradable a los ojos ver el sol; pero aunque un hombre viva muchos años, y en todos ellos tenga gozo, acuérdese sin embargo que los días de las tinieblas serán muchos. Todo cuanto viene es vanidad» (Eclesiastés 11:8-9)
Salomón, el Predicador, nos recuerda que la vida es un precioso regalo de Dios. Aunque esta verdad parece sencilla, muchas veces dejamos pasar los días sin apreciar plenamente el valor de cada momento, olvidando que el día de hoy no volverá.
Cada oportunidad, cada etapa de la vida y cada experiencia que vivimos con el Señor forman parte de esa vida abundante que Él desea compartir con nosotros. Como dice la Escritura:
«Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan» (Romanos 10:12).
Sin embargo, Eclesiastés también nos invita a recordar que los días de oscuridad serán muchos. La juventud pasa, los años transcurren y las circunstancias cambian. Por eso merece la pena vivir cada etapa con gratitud y alegría, pero sin perder de vista que las cosas de este mundo son pasajeras.
El verdadero sentido de la vida no se encuentra en los logros, las posesiones o los placeres temporales, sino en Dios.
EML


