El sentido de la vida humana

Todos nos hemos preguntado en algún momento: ¿Por qué vivo en este mundo? Y ¿Cuál es el sentido de mi vida? A continuación queremos mostrarte brevemente el plan de Dios para tu vida tal como lo describe la Biblia, y las respuestas a la preguntas del sentido de tu vida.

1. El plan de Dios

Dios tiene el deseo de ser expresado a través del hombre. Por esto creó al hombre a Su propia imagen (1). Del mismo modo que un guante está hecho para que contenga una mano dentro de él, así también el hombre está hecho a la imagen de Dios. Al igual que el guante puede acoger la mano y moverse con ella, así también el hombre ha sido creado para recibir a Dios y ser lleno y guiado por Él.

2. El hombre

Dios creó al hombre como una vasija (2) con tres partes: el cuerpo, el alma y el espíritu (3). El cuerpo es material. Está en contacto con el mundo material e interacciona con las cosas materiales. Con las capacidades del alma entramos en contacto con otras personas, pensamos, sentimos, deseamos, y procesamos las cosas que percibimos. Pero Dios también creó en el hombre un espíritu, la parte más profunda (no se debe confundir con la mente, que es parte del alma), con el propósito de que el hombre pudiera recibir a Dios mismo y tener comunión con Él en su espíritu (4). O sea, el hombre fue creado con la intención de poder recibir en su espíritu a Dios, que es Espíritu. Sólo cuando Dios habita en el espíritu humano, el hombre puede establecer una verdadera relación con Dios y expresarle.

3. La caída del hombre

En el principio el hombre fue creado como una vasija aún vacía, se podría decir “neutral”, ya que el Espíritu de Dios aún no estaba en él; pero antes de que recibiera a Dios, que es el Espíritu y la vida, fue el pecado el que entró (5). Y por causa del pecado el espíritu del hombre (6) murió y la relación con Dios se perdió. Se volvió indiferente en cuanto a Dios, incluso, oponiéndose a Dios; y su cuerpo llegó a ser la carne pecaminosa (7). De esta manera el pecado corrompió al hombre por completo: su cuerpo, su alma y su espíritu, volviéndose ajenos a Dios. El espíritu del hombre dejó de funcionar, estaba muerto ante los ojos de Dios. En este estado nos encontramos hoy en día. Con tal hombre Dios no se puede relacionar, ¿qué tenía que pasar?

4. Cristo consumó la redención para que Dios pudiera entrar dentro del hombre

La caída del hombre no pudo impedir a Dios ejecutar Su plan. Él ama al hombre, pero no puede obviar el pecado, porque Él es justo. Por eso, Él mismo se hizo hombre en Jesucristo (8), quien murió en la cruz en nuestro lugar para redimirnos (9). Cargando Él nuestros pecados (10) y acabando con ellos en Su muerte, nos abrió de nuevo el camino a Dios (11). Después, al resucitar de la muerte, Él llegó a ser el Espíritu que da la vida (12). Así puede entrar y habitar dentro de cada uno de nosotros con Su vida eterna y divina (13) a fin de que podamos experimentarle.

5. Nuestro nuevo nacimiento

Puesto que Cristo cargó sobre sí mismo en la cruz el pecado que nos separa de Dios y llegó a ser el Espíritu que da la vida, el hombre puede recibir la vida eterna de Dios en su espíritu. Esto es lo que la Biblia llama nacer de nuevo (14). Quien desee nacer de nuevo tiene que reconocer que es un pecador y aceptar con fe (15) la obra de salvación de Cristo, abriéndole su corazón y diciéndole sinceramente:

“Señor Jesús, soy un pecador. Te necesito. Gracias porque Tú moriste por mí. Señor Jesús, perdóname y límpiame de todos mis pecados. Creo que tú resucitaste de los muertos. Te recibo, ahora, como mi Salvador y mi vida. Entra dentro de mí y lléname de Tu vida. Señor Jesús, guíame según Tu propósito”.

6. La obra de salvación completa de Dios

Después de la salvación y de nacer de nuevo en el espíritu, viene el bautismo. A partir de este momento Dios empieza a expandirse del espíritu hasta el alma del creyente (16) para habitar allí (17). Este proceso, que la Biblia llama salvación, transformación y renovación (18), dura toda la vida y requiere también nuestra colaboración (19). Tenemos que permitirle al Señor Jesús que se extienda a nuestra alma, hasta que nuestros deseos, pensamientos y decisiones coincidan con las suyas. Cuando Cristo regrese, Dios transformará también los cuerpos de los creyentes con Su vida. El hombre corrupto, que antes estaba vacío para Dios, habrá vuelto a su propósito original y será glorificado tal como lo describe la Biblia (20).

Citas bíblicas:

(1) Génesis 1:26
(2) Romanos 9:21-24, 2 Corintios 4:7
(3) 1 Tesalonicenses 5:23
(4) Juan 4:24
(5) Romanos 5:12
(6) Efesios 2:1
(7) Génesis 6:3
(8) Juan 1:1, 14
(9) Efesios 1:7
(10) Juan 1:29
(11) Efesios 2:13, 18
(12) 1 Corintios 15:45
(13) Juan 20:22 , 3:6
(14) 1 Pdr 1:3, Juan 3:3
(15) Hechos 16:31
(16) Marcos 16:16
(17) Efesios 3:17
(18) 1 Pdr 1:9,  Rom. 12:2
(19) Filipenses 2:12-13
(20) Filipenses 3:21